Te debo el título...jaja

Quiero contar un poco de algo que me estuve dando cuenta en estos últimos meses.

En Diciembre estuve en el recital de Andrés Calamaro, y él tiene un tema que se llama "Crimenes Perfectos". Me acuerdo que en medio del descontrol de saltar y cantar (o gritar mejor dicho) empezó con esta canción (que sino la conocés deberías escucharla, está buena), y mientras iba transcurriendo la canción me dí cuenta que la gente cantaba muy fuerte, y como estaba en el campo miré para atras, podía ver a casi todo el público, y algo me llamó la atención...me impactó...me shockeó...exagero un poco porque quiero que entres conmigo a ese recital y vos también veas a la gente...y lo que me impactó fué que todos estaban cantando con una pasión...la letra los identificaba totalmente...la letra les llegó hasta lo más profundo del alma y tomó posesión de todos sus sentimientos...y yo también en parte estaba entre los que cantaban con pasión.

Y quiero que veas como empieza la canción:

"¿Sentiste alguna vez
lo que es, tener, 
el corazón roto?.
¿Sentiste a los asuntos pendientes volver, hasta volverte muy loco?"

¿Vos no te identificás con esa letra? 

Ultimamente estuve teniendo varias charlas con varias personas y hablando un poco de la vida, y noté muchas cosas que se repetian: divorcios, infidelidades, traiciones, equivocaciones que arruinan relaciones. y todo ese tipo de cosas. Y todas con personas buenas, de familias buenas, que la pelean por ser buena gente, pero inevitablemente hoy en día esas cosas nos persiguen a todos, y esas cosas hacen que cuando aparece una canción que habla del corazón roto, ahi estamos cantandola con toda la pasión y nos identificamos a full, y me parece bien que la cantemos, leí por ahi que si no fuera por la música habría mas razones para volverse loco.

Pero hay algo que me parece mejor que la música...

Dice por ahi en la biblia, que Dios ama de tal manera al mundo que hizo un montón de cosas para que no nos perdamos en estas complicaciones de la vida y podamos tener una esperanza. Entonces, Dios ama al mundo, ¿pero el mundo ama a Dios?. Obviamente que nos cuesta amar a Dios, quizás ni nos importa o quizas lo intentamos y nos sale mal. Pero si alguien ama y el otro rechaza o ignora, ¿qué genera eso? Seguramente te pasó. Aparece una herida, un corazón roto, lágrimas. 

El corazón de Dios es un corazón herido, pero que sigue amando. Creo que él tiene una canción para cantarte con la que te vas a sentir muy identificado, porque él conoce lo que todos nosotros vivimos, él sabe de corazones rotos, él entiende de esto.

Puedo hablar mucho sobre el tema, incluso en mi blog es casi el único tema que trato, pero solo quiero decir a través de estas palabras que quizás las cosas que vivimos y nos pasaron, sean una buena oportunidad para identificarnos con él que sabe realmente de esto.


...markzZz...

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...volver a creer...

Jueces 16:21-22
Entonces los filisteos lo capturaron, le arrancaron los ojos y lo llevaron a Gaza. Lo sujetaron con cadenas de bronce, y lo pusieron a moler en la cárcel. Pero en cuanto le cortaron el cabello, le comenzó a crecer de nuevo.

Estos versículos son parte de la historia de Sansón (Jueces 13-16). Y si bien podemos sacar miles de enseñanzas sobre debilidades, decisiones, etc que se encuentran en estos capítulos, que quizás publique en el futuro, hoy prefiero hablar sobre una característica de Dios en vez de sobre un error de Sansón.

¿Te acordás cuando dejaste de creer en el amor? ¿O cuando perdiste la esperanza de encontrar un trabajo mejor? ¿O cuándo decidiste dejar de creer en tus sueños porque la vida evidentemente era más difícil de lo que parecía? ¿O cuándo sentiste que tus caminos te habían llevado demasiado lejos de Dios como para volver? Quizás nunca te pasó algo de esto. Pero muchas cosas en la vida nos dejan marcas dentro nuestro interior que nos hacen perder cosas, perdemos esperanza, perdemos fe, ganas de volver a intentar, dejamos de creer en cosas grandes, perdemos interés en ciertos asuntos, creamos un rechazo hacia todo lo nuevo y diferente que pueda llegar. Y esto es lo más normal, porque muchas veces la gente nos decepciona, nos da la espalda, hasta muchas veces sin mala intención nos hieren pensando que eso era lo mejor, la vida nos muestra que es más difícil que lo planeado cuando la soñamos y los caminos de la vida (diría Vicentico) nos llevan a diferente destino del planeado.

El vs. 22 tira un detalle que podría ser sacado del libro, es obvio que a alguien le vuelve a crecer el pelo cuando se lo cortan, pero está claro que ese detalle no está de más. Porque en Sansón el pelo significaba el respaldo de Dios en su vida, por eso en el vs. 20 dice que Dios lo abandonó en cuanto se lo cortaron. El pelo era la esperanza que el pueblo tenía en que Dios los librara de los filisteos, era la garantía de que seguía latente el sueño de sus padres y de él mismo de cumplir el propósito de Dios.

Ahora está pelado, maltratado por la vida y por sus malas decisiones. Ya no puede ver. Ya no cree en planes de Dios, y en que nacemos con un propósito, ya no piensa en sueños que quiere cumplir en su vida. Tiene marcas en el cuerpo de los golpes que le dieron, es obligado a hacer un trabajo forzado, no hay tiempo ni ganas para soñar otra vez ni pensar en volver a ser esa persona en la que todo un pueblo depositó su esperanza y en la cual Dios depositó su espíritu. Eso es parte del pasado. Las malas decisiones y el estar en el lugar equivocado en el momento equivocado le hicieron perder la gran oportunidad que tuvo. Hoy ya no está más, se siente débil y está atado con cadenas.

Pero un día me imagino que se levantó cansado y dolorido y se fue a lavar la cara, y al pasarse las manos por la cara se habrá tocado la cabeza, y ahí descubrió que el pelo volvía a crecer, que la esperanza volvía a crecer, que el respaldo de Dios volvía a crecer, que su sueño volvía a crecer.

Al igual que Sansón, nosotros al perder una oportunidad nos atamos en el lugar donde quedamos, y dejamos de creer en cosas nuevas. Y es normal, somos así. Pero después de eso Dios está dispuesto a hacer volver a crecer esas cosas que las malas situaciones te hacen perder. Hoy es tiempo de tocarse la cabeza y volver a creer en las oportunidades, en los sueños, en los propósitos de Dios, en el respaldo de Dios, en la esperanza, tiempo de volver a tener fe. Acércate a Él y restaurá tu corazón para que pueda volver a blando y sensible que no tiene callos y marcas de heridas del pasado…

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Escribiendo sin saber que escribir

Qué raro. Tengo muchas ganas de escribir pero no tengo ningún motivo. Es como querer pintar un paisaje con pintura blanca y fondo blanco, como observar las estrellas por un telescopio un día nublado. Tengo la mitad de lo que necesito para escribir, tengo inspiración también, sino no podría haber escrito estas líneas.

Puedo escribir sobre lo que hoy estuve charlando con Dios, sobre que tengo dos posibles sueños que quisiera realizar en mi vida, pero no son compatibles uno con otro del todo, asique debería definirse uno solo…creo que es un gran problema…pero lo solucionaré en este tiempo. Después te cuento si querés como es la onda, pero no quiero escribir sobre esto, es como demasiado personal para ponerlo en internet :).

Podría escribir sobre lo que me decía Elías el otro día, que es lo siguiente: “Uno nunca pierde en la vida, de última la empata, pero no pierde”. Y se basaba en que por ejemplo uno no tiene una mansión, pero tiene una casa y un sillón que no es de piel de leopardo, pero es casi igual de cómodo, uno la empata… Pensálo de esta forma, no quiere ser tu novia o novio pero por lo menos son amigos, la empataste. Es muy interesante y da para hablar, pero tampoco quiero hablar de esto hoy.

En una de esas puedo escribir sobre que ya me empieza a preocupar el parcial de análisis matemático, y que mañana tengo pensado hacer un par de ejercicios, aunque mis sábados están casi ofrendados a tiempo completo a los negocios de mi Padre, y el domingo tengo que usarlo para recordar que no soy una máquina y que el valor de mi vida no está basado en cuanto trabajo y cuanto hago todos los días, por eso mismo, no soy una máquina. Pero voy a encontrar algún momento mañana para mirar un poco. Pero no da para escribir mucho de esto.

Podría escribir sobre como robar casi una carilla de una hoja sin saber sobre que escribir. O quizás contar un poco sobre que uno en todas las áreas de su vida tiene que estar seguro de lo que quiere y pelear a full por eso sin dar tregua, pero si no estás seguro mejor ponéte a pensar primero hasta dónde estás dispuesto a arriesgar y si realmente es lo que querés y después anda a la guerra, por eso decía Jesús que ningún rey va a la guerra sin saber con cuantos soldados cuenta (o algo parecido, capaz que me mandé una herejía, jaja). Quizás pierdas la vida en el camino, pero vas a ser más feliz si no lo hubieras intentado. Y ni hablar si terminas llegando a la meta…

Pero bueno, creo que he hecho bastante a pesar de no tener idea de que redactar…cualquier cosa comentan o me contactan y profundizamos cualquiera de los temas expuestos en este post. Gracias por leerme otra vez y recordá que esto no es solo una simple vida en 3 dimensiones con personas que nacen y mueren, hay más…

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...el camino...

Vieron que cuando uno se siente mal emocionalmente (no hablo de problemas de salud, jej) está lindo recibir palabras de aliento y de ánimo?

Cuando se caen nuestros sueños o tiembla nuestro mundo está lindo que vengan nuestros amigos a darnos ánimo y tratar de que pasemos un buen rato otra vez. Disfrutamos esos momentos, de verdad que si...pero cuando ellos se van y volvemos a estar solos frente a nuestro problema es muy muy dificil lograr tener el control mental para pensar en otra cosa.

Veo que la biblia está llena de frases que nos dan ánimo, nos alientan a meterle para adelante, frases que nos dicen todo lo que tenemos, lo que somos y valemos...pero...falta algo...

Hay una gran verdad, está todo muy lindo, pero seamos sinceros...cuando todo está mal, y hablo de que todo está muy mal, que te sentís muy triste, super angustiado, en la historia de la que voy a hablar a continuación habla de alguien que estaba tan triste que se sentía morir.

¿Me entendés de que hablo no? Vos pasaste por eso, no? Todos pasamos por una etapa asi, quizás esto sea medio exagerado, pero estoy seguro que pasaste por algo parecido. Y no sabemos bien que hacer...y como cristianos nos sentimos peor porque en realidad tenemos muchas cosas para estar feliz pero no hay forma...necesitamos solucionar el problema o encontrar alguna forma de escapar...

Si Jesús es el camino, o por lo menos lo dijo y yo lo creo, entonces busquemos que camino nos muestra para solucionar estas situaciones o que hacer.

Vamos a Marcos 14:33 y 34
Jesús invitó a Pedro, a Santiago y a Juan, para que lo acompañaran. Empezó a sentirse muy, pero muy triste, y les dijo a los tres: «Estoy muy triste, y siento que me voy a morir; quédense aquí y no se duerman.»

Ahora entendes de que tristeza te hablo, no? Jesús la pasó. Asi como vos y yo estuvimos en momentos dificiles, él lo estuvo. Y sabes que hizo? Se fue a orar. Claro, ahora te digo, ¿oraste cuando estuviste en momentos duros? Yo sí, y hubo veces en las que me levanté y sentí una paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7), pero hubo otras muchas veces en las que me levanté y otra vez comencé a sentir que el problema me alcanzaba, me rodeaba, me atacaba y me hacía lo que quería.

Yo sé que a vos no te debe pasar esto, debo ser yo que soy poco espiritual... Pero sigamos leyendo...

Marcos 14:39
Jesús se apartó otra vez, y repitió la misma oración.

Evidentemente Jesús oró y no se le solucionó el problema ni se le fue la tristeza, ¡porque se levantó y volvió a orar de la misma manera!. Veamos que decía esa oración:

¡Padre!, ¡papá!, si fuera posible, no me dejes sufrir. Para ti todo es posible. ¡Cómo deseo que me libres de este sufrimiento! Pero que no suceda lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.

¿Sabés qué? No solo oró dos veces, ¡fué y oró una tercera! Y me animo a pensar que si hubiera tenido tiempo oraba una cuarta... Entonces...quizas nos equivocamos...quizás Dios quiere que suframos un poco a veces y Él sabrá porque...y ni siquiera nos va a dar esa paz...nos va a dejar solos...si dejó solo a Su Hijo en esa situación porque no haría lo mismo con vos y conmigo...

¿Porqué Dios quiere que suframos?

Hebreos 5:8
Aunque él era Hijo de Dios, por medio del sufrimiento aprendió lo que significa obedecer siempre a Dios.

Es una buena razón...creo...tambien dice en otros lados que por medio del sufrimiento y las pruebas Dios nos va moldeando...hay muchas razones...pero a lo que quiero llegar con todo esto es que es muy bueno orar, sentir el apoyo de amigos, leer la biblia y descubrir como Dios nos dá palabras de ánimo. Está buenisimo porque son todas herramientas que Dios nos dá para estas situaciones...pero tambien hay veces que con esto no pasa nada..¿y sabés que hay que hacer? AGUANTAR! Porque ese es el camino que pasó Jesús y el camino que a veces tenemos que pasar...aguantar...sacar fuerza de donde no tenemos y seguir aguantando...a veces es el plan de Dios aunque no nos guste creerlo y confiemos en que si Él lo dice, es lo mejor...

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Memorias...

Abrí los ojos y ya no estabas...pero juro que recien te ví...tan cerca..
No me doy cuenta si me estoy despertando de un sueño donde eras mia o si simplemente te fuiste en un simple parpadeo.

¿Cómo te desapareciste tan rápido? Va contra todas las leyes de la física...
Estabas tan cerca...¿fué solo un increible sueño y en realidad nunca estuviste? ¿o estuviste y te fuiste con el viento?

No me queda más que el recuerdo de algo que no sé si fué...aunque vivir de recuerdos prefiero dejarlo para aquellos quienes no ven el futuro como una posibilidad de juntar nuevos o ya no tienen interés, yo prefiero seguir para adelante y cargar mi caja de memorias que todavia tiene mucho espacio para alegrías y tristezas...

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No era necesario hacer nada, era obvio...

Lo crucé mientras me dirigía hacia ese lugar. Ibamos en la misma dirección. Un paso, dos pasos, tres pasos y seguía atras mio. Yo lo venia mirando asi de reojo como cuando miramos un partido de futbol en un bar, pero el auto está estacionado afuera en un lugar peligroso. Pero sabía que ahí venía.

Cada paso me iba confirmando que nos dirigiamos al mismo lugar. Una esquina, dos esquinas. Seguiamos la misma dirección. Me estaba por acercar, pero evidentemente teniamos decidido hacer el mismo camino asi que solo seguí caminando mientras escuchaba sus pasos por detrás mio.

Cuadras y cuadras, muchas, incontables. Me dí vuelta para mirarlo, ahi seguía. Ya estaba por llegar, faltaban pocos metros, ya veía el objetivo. Ahora sí pensé de verdad en acercarme para asegurarme que nos encontraramos yendo al mismo lugar. Pero ya faltaba poco, era obvio, ¿qué sentido tenía preguntar ahora? Ya no había dudas.

Mientras pensaba esto casi olvido que al cruzar la esquina hay que mirar para ambos lados. No fué nada, solo un susto. Ahora ya puedo llegar tranquilo y encontrarlo en ese lugar, total no cabe la menor duda de que se dirige hacia alla. Quise comprobarlo, y al darme vuelta...ya no estaba...

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Puerta al corazón

Tengo una cocina en mi departamento que es nueva, pero no se porque de tanto abrirla para poner comida, para ver el estado de la cocción, para sacar la comida cocida y para sacar cosas (sí, esta llena de ollas y cosas que no tienen lugar donde descansar) como que se va esta doblando la puerta o algo asi, y a veces se complica bastante para acceder al interior. Cada vez que se abre, es una vez menos en el contador de la vida útil, cada vez que se abre y todavía no está lista la comida, es una vez que se abrió inútilmente pero de todas formas va dañando el sistema de la puerta. Y un día, esta puerta me va a demandar de un tremendo esfuerzo para abrirla, y otro día, simplemente no va a abrir más...

No es que este tan mal mi cocina pero me viene bien la ilustración para contarte lo siguiente.

Hay algo dentro de nosotros que funciona de una manera bastante parecida.

Todos tenemos muchísimo cuidado, algunos cuidados extremos, otros no tan precavidos, pero nadie anda abriendo su corazón por todos lados. ¿Por qué? Simple. Porque todos sabemos lo que cuesta recuperarse de un mal de amores, o de una decepción, o de cualquier problema que tenga que ver con las relaciones entre personas, ¡un día es como una vida cuando sufrimos por esto!, y todas estas relaciones implican una apertura, en mayor o menor medida, del corazón.

Y he aquí el problema... cada vez que abrimos nuestro corazón lo hacemos para conectarnos con el de otra persona. Y siempre, y más de una vez en la vida, esa conexión no funciona y tenemos que volver a cerrarle la puerta buscando otra ocasión para abrirla. Pero cada vez que esto pasa, la puerta se empieza a trabar, a veces se cierra de un golpe muy fuerte, otras veces no tanto, pero cada vez cuesta más abrirla, cada vez nos demanda más esfuerzo y determinación, cada vez nos requiere más horas de pensarlo, cada vez se pone más dura la puerta, se tuerce más.

¿No me entendés todavía? ¿Que tal abrir el corazón después de una infidelidad en una relación con un compromiso de por medio? ¿Que tal abrir el corazón después de que lo hiciste pero el otro corazón no se quería conectar de la misma forma con el tuyo? ¿Que tal después de relaciones de años frustradas? A veces de forma intencionada, alguien realmente nos deseaba hacer mal, y decida romper la conexión y el corazón se cierra. A veces otra persona con toda la buena intención, con ganas de hacerte bien, se equivoca o sin darse cuenta hace que igual debamos cerrar la puerta. A veces la pérdida inesperada de alguien a quien queríamos también nos golpea. A veces alguien no supo como mostrarnos que nos amaba de la forma en que nosotros esperábamos que lo hiciera, nos amaba, pero no pudimos verlo, y una vez más se rompe la conexión y se cierra la puerta. Y cuantos “a veces” más podríamos encontrar. Y cada uno de ellos hace que la el corazón se cierre de un golpe, y de otro golpe, y otro golpe, y la puerta se va falseando y cada vez se abre menos.

La verdad que descubrimos que a veces el corazón es bastante flexible y dificil de quebrar. Pero otras quedan heridas, una espina atravesada en medio de la puerta, rasguños, malos recuerdos, malas experiencias, enfermedades, cosas que van haciendo que cada vez nos cueste más y más abrirnos para empezar otra historia. Y se cierra, y empezamos a dudar de todo, desconfiamos de cualquier intento de amor, no buscamos conectarnos de manera profunda, nos alejamos de cualquier manifestación de amistad. Esto es obvio, la puerta se empieza a trabar, cuesta más y más, hasta parece que ya no se puede abrir, quizás podamos una vez mas pero ya esta al limite de no abrirse.

Y la gente nos falla, sin quererlo, siempre por algún lado debemos terminar cosas, no podemos evitar que la puerta se vaya gastando.

La Biblia dice que llorar le hace mal al rostro pero bien al corazón, quizás las lagrimas sean como una especie de aceite en las bisagras de la entrada a nuestro motor sanguíneo. Pero también dice que Dios no rechaza al corazón quebrantado, el que viene a su presencia en condiciones extremas, con la puerta falseada, que una y otra vez ha sido cerrada de un portazo, ese corazón es bienvenido en la presencia de Dios, y quizás, por medio de las lagrimas también, Dios lo reciba y nos de uno nuevo o lo restaure y lo renueve.

Por eso es mi deseo que puedas darle a Dios la oportunidad de restaurar tu corazón. Que puedas dejar que Dios guíe tus decisiones y tus próximas conexiones. Que puedas dejar que el te muestre amor de la forma en que vos sabes verlo, Él te creo. Que Él pueda restaurar la entrada. Que puedas conectar tu corazón con el de Él porque es el único que nunca va a fallarte...

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